Guía para comprar objetos victorianos y de estilo victoriano

¿Qué es qué en el estilo victoriano?

Aquí encontrarás un pequeño diccionario de términos para saber si estás comprando algo de estilo victoriano con más de 100 años, inspirado en la estética de otra época, o que reproduce un estilo del pasado pero ha sido confeccionado en la actualidad. Al principio puede parecer un poco complicado, pero en realidad es muy sencillo:

Monumento típico victoriano. The Scott Monument.
1845. The Scott Monument . National Galleries of Scotland
  1. Original: cuando decimos que algo es ORIGINAL VICTORIANO es que se trata de un objeto antiguo, conservado desde la época victoriana (1830-1900)

  2. Antiguo: por norma general, para que algo se considere una antigüedad tiene que tener 100 años o más.

  3. Vintage: este término tomado del francés se refiere a objetos del pasado que aún no pueden considerarse antiguos, es decir, tienen menos de 100, pero más de 25.

  4. Retro: ¿qué pasa si algo hecho ayer mismo se inspira en una estética fácilmente asociable a una época del pasado, pero es nuevo? pues que es de estilo retro

Todo lo que necesitas saber sobre el estilo victoriano: Tabla de contenidos

¿Quieres profundizar un poco más en el tema del estilo victoriano y la originalidad?

Cuando coleccionas cosas de época victoriana, no siempre puedes permitirte comprar antigüedades. Es más, puede que en realidad no te interese comprometer la seda de un vestido de estilo victoriano con más de 150 años para una fiesta temática de la Guerra Civil: para eso son perfectas las reproducciones.

¿Qué es una reproducción?

Reproducción: cuando alguien se toma la molestia de usar un objeto concreto como modelo y reproduce su forma, materiales, técnicas de manufactura y demás características de manera minuciosa. Pero cuidado, una reproducción no es una falsificación. Siempre queda claro cuál es el modelo y cuándo se ha realizado la reproducción.

Hay diferentes tipos de reproducciones. A veces el artesano utiliza una prenda exactamente igual como modelo. Por ejemplo, saca el patrón de una falda para hacer otra igual, confeccionando la reproducción con el mismo tipo de tejido, o copia un diseño bordado usando un tul y una seda muy parecidos a los del modelo.

Otras veces, cuando no se dispone de una pieza original conservada, puede bastar con un dibujo o una fotografía como referencia para crear una reproducción. Si el modelo está bien documentado y el trabajo es minucioso, el resultado puede ser igualmente espectacular.

reproducción de falda victoriana
Reproducción de falda victoriana


En el caso de las reproducciones en papel (postales, etiquetas, portadas de revistas, fotografías…) cuando alguien se toma las molestias de imprimir una imagen de alta resolución en un soporte muy similar al original, y usando un acabado y gama cromática lo más cerca posible del original, entonces hablamos de un facsímil.

También puede darse el caso de que un artesano encuentre materiales originales de época victoriana, y disponga de unas herramientas muy similares a las usadas en el siglo XIX. Si recrea los procesos y es capaz de poner atención al detalle, su trabajo dará lugar a una recreación victoriana excepcional.

Reproducciones de época victoriana: los revivals

El concepto de reproducción tiene en realidad una esencia muy decimonónica, porque los victorianos eran muy aficionados a recrear objetos y ambientes del pasado. En realidad, esto no es algo que inventasen los victorianos: si pensamos en las chinoiseries rococó, el germen de estas ideas ya estaba más que sembrado hacía tiempo.

Cada estilo y cada época… o todo junto y a la vez

Centrándonos en los dos últimos tercios del siglo XIX, el movimiento prerrafaelita era exactamente eso, y todos los Arts& Craft de William Morris & Cia tienen su referencia en el espíritu creativo medieval. Es particularmente divertido ver cómo las circunstancias políticas llevaron incluso a que al final de la era victoriana empezase a ponerse de moda el neorrococó, el estilo asociado a la última monarquía francesa.

Circunstancias similares dieron lugar al hecho de que en Alemania se pusiera de moda el “estilo de arcos redondeados” (rundbogensil), las damas españolas empezasen a vestirse de gitanas en la feria de abril o a llevar madroños como las chulapas, y a que las expediciones arqueológicas en Egipto acabasen dando lugar a un sinfín de lotos que aparecieron como setas en los lugares más insospechados.

La idea de los revivals que tuvieron lugar durante todo el periodo romántico viene exactamente de ahí. Pero eso sí, pasada por un tamiz romántico y un rechazo a lo industrial, que le dan al gótico victoriano carácter muy propio. Además hay que tener en cuenta que el siglo XIX es también el momento de algunas de las corrientes ideológicas y nacionalistas más potentes de la historia.

¿Estilo Gótico Victoriano? ¿Neoclasicismo francés?

En el caso de Reino Unido (reino de Victoria I), el gótico se mantuvo como estilo constructivo mucho después de la Edad Media. Ahí está el Parlamento para demostrarlo. En Francia nos encontramos con una reacción parecida cuando primero Napoleón I usa un estilo que toma como referente el mundo clásico (Grecia y Roma), que más tarde Napoleón III (como su sucesor) se encargará de retomar.

¿Y qué pasa con el Romanticismo español?

De hecho, aunque a menudo hablamos de estilo victoriano, te encontrarás con que los objetos de la misma época y correspondientes a las mismas modas en otros países como España y Francia, se denominan respectivamente Isabelinos o Napoleón III. Hay que precisar que aquí lo de referirse a un estilo por el rey que gobernaba entonces está bastante superado, y se habla de moda del Romanticismo.

¿El “estilo romántico” del que tanto habrás oído hablar? Si, viene de ahí, sólo que en muchos casos ha terminado tergiversándose hasta reducirse a un montón de ñoñerías, en oposición al carácter tétrico del gótico victoriano. Se trata de los extremos de una forma de ver el mundo basada en la pasión, capaz de abarcar desde lo más siniestro hasta lo más tierno.

Objetos victorianos únicos

Al margen de todo lo que hemos explicado, hay muchas piezas de época victoriana que no se pueden reproducir en la actualidad. La única opción es buscar un original bien conservado. El motivo es que o los materiales o la mano de obra especializada han desaparecido.

En esos casos la palabra que se utiliza es imitación, pero no pienses que se trata de algo de peor calidad, a veces las imitaciones bien hechas son mucho más caras (y mejores) que los originales en que se basan. También sucede que aunque se haga una buena réplica, no se pueda imitar el paso del tiempo que caracteriza a un objeto antiguo victoriano.

Es más fácil entenderlo con algunos ejemplos: piensa en los adornos de Navidad victorianos realizados en fino vidrio soplado y luego dorados al mercurio. Actualmente ya nadie usa esta técnica, tremendamente peligrosa por su toxicidad. Pero puedes seguir comprando adornos artesanos que se siguen haciendo con la misma técnica y estilo victorianos, y que reproducen tal cual aquellos témpanos y pirulís de colores, su brillo y hasta su pátina añeja.

Si alguna vez has visto un espejo victoriano antiguo, seguro que estarás de acuerdo con nosotros en que su encantador deterioro y las irregularidades de su manufactura semi-industrial son muy difíciles de imitar, por más que maltrates un espejo moderno.

La inspiración victoriana

Si a estas alturas te parece que el estilo victoriano inunda todo, no es para menos. La gente del siglo XIX era de lo más intrépido (que se lo digan a los pioneros del Far West) y fueron capaces de esparcir su filosofía de vida incluso a través de los siglos. Por eso a día de hoy puedes seguir encontrándote con infinitud de prendas, joyas, muebles victorianos y hasta recetas de cocina de inspiración victoriana.

Playmobil de estilo victoriano
Playmobil basado en el relato El Sabueso de Los Baskerville de Sir Arthur Conan Doyle

Cuando queremos decir que algo está hecho a nuestra manera, pero con un toque de inspiración victoriano, solemos decir que se trata de una cosa de estilo victoriano. En puridad el término no es muy preciso, pero seguro que te queda claro si tienes en cuenta que cuando se trata de algo original, lo que en realidad decimos es que es de época victoriana.

El final del estilo victoriano

Estarás de acuerdo con nosotros en que el victoriano marcó una era, con múltiples tendencias estéticas y sensibilidades de lo más complejo (y a veces opuesto). Pues bien, al término del siglo XIX, empezaron a aparecer tendencias estéticas renovadoras.

Por un lado se nutrían de todo el savoir faire victoriano, la industrialización y el nacimiento de muchas de las técnicas, ciencias y disciplinas artísticas actuales. Pero por otro, buscaban ir más allá profundizando en las nuevas posibilidades de los materiales (joyas de aluminio, tintes de anilina, fotografías en exteriores…), en la filosofía generada en torno al preciosismo de los objetos, y la posibilidad de crear cosas hermosas para disfrute de todo el mundo, gracias a los avances industriales.

Y así, poco antes de la llegada del periodo eduardiano (Belle Èpoque en Francia) apareció un nuevo estilo que usaba muchos de los conceptos del neorococó, todas las técnicas de la era industrial y a la naturaleza como principal referente. Dependiendo del país se conoce como Art Nouveau, Jugendstile, Modernismo, Floreale o Liberty.

El Modernismo tiene muchos estilos nacionales, aquí puedes ver el del escocés Charles Rennie Mackintosh:

Esos raritos encantadores y olvidados: el kitsch y el esteticismo

No queremos despedirnos sin antes dedicar unas frases a dos de los movimientos más marginales y maravillosos de la Historia del Diseño: el siempre temido kitsch y el incomprendido esteticismo.

Un no-estilo rematadamente falso

Decía Agustín de Hipona que no es lo mismo ser falso que no poder ser verdadero ¡Cierto! Pero qué tal ¿no “querer” ser verdadero? El kitsch nació de los revivals neo medievales, las recreaciones chinescas,  un amplio abanico de nuevas técnicas y materiales para avanzar, y una pasión inconmensurable que era capaz de lo más sublime.

Fue un estilo sin proponérselo, o más bien un no-estilo aparecido a consecuencia de un desliz romántico, en el que la grandiosidad de las intenciones acabó sometida a una práctica tecnológica todavía un tanto inexperta.

En principio el kitsch se consideró falso, ridículo y de poca calidad tanto material como estética. Ahora nos parece una delicia de esas a las que sólo llegas cuando eres realmente libre de cualquier prejuicio estético, y capaz de reírte a la vez que haces un homenaje a una herencia cultural milenaria.

Decadentismo

Ashley Van Haeften: Masques Parisiens. LACMA M.81.313.85

El movimiento estético, o la obsesión por la belleza

El esteticismo por su parte surgió muy a propósito de un premeditado y sesudo culto a lo bello y también de la indagación en lo terrible, lo siniestro, lo penoso y miserable principalmente en la literatura victoriana. Esteticismo, preciosismo y decadentismo son la cara, cruz y canto de una misma moneda en la que la obsesión por el más nimio detalle capaz de emocionarte se explota hasta la extenuación.

Comparte con el kitsch su capacidad para hacerte odiar o adorar cualquiera de sus creaciones, y es el movimiento perfecto para los hedonistas de pro capaces de encontrar el placer más sublime en los rincones mentales más insospechados, tanto por cotidianos como por desconcertantes.